Por Teobaldo Pinzá
s Luna.
¿Es usted un político opositor del gobierno de Hugo Chávez?
Yo no soy enemigo del gobierno, yo soy enemigo del mal gobierno, de este y de los anteriores. Soy un analista político y mis análisis fueron incómodos antes y son incómodos ahora. Yo no milito en ningún partido pues ni como sacerdote ni como rector me toca hacer política partidista.
¿Cómo definiría el perfil político de Chávez?
Chávez, en primer lugar, es un militar, nunca hay que olvidarlo, él personalmente me dijo: “yo no creo en ningún partido político, ni siquiera en el mío, yo creo en la Fuerza Armada que es donde yo me formé”. Lo que tenemos es un gobierno militar con militares ocupando muchísimos altos puestos, en ciertas ocasiones sin tener ninguna especialización.
Un militar carismático...
Muy carismático y con un gran don de la comunicación que intuyó dónde le dolía el zapato al pueblo venezolano. Había una desilusión, un deterioro, y no se veía que los partidos tradicionales tuvieran la sensibilidad necesaria. Pero tenemos un buen locutor y un pésimo gestor de gobierno, lleva 11 años en el gobierno y las palabras y los hechos no se tocan, él sabe que la gestión de gobierno es mala y que la corrupción no ha disminuido, que tenemos carestía de alimentos y que la violencia está desatada.
¿Podría entonces calificársele como demagogo?
Sí. Es una persona que en las palabras lo promete todo y en los hechos no puede responder. La demagogia tiene que ver con eso, la falta de coherencia entre lo que se hace y lo que se dice. Ya llevamos más de dos periodos presidenciales y la situación de Venezuela es preocupante. Demagogia es también decir que Bolívar era socialista, pues ni lo era ni podía serlo, no hay en él ningún planteamiento socialista, pero si usted lo maneja como un mito y no como un hecho histórico, entonces Bolívar dice lo que yo digo que dice.
Con vocación totalitaria...
El año 2007 trató de cambiar la actual constitución hecha por ellos al caer en la cuenta de que respetándola no se puede crear un régimen totalitario de partido único, modelo cubano. Y propusieron una constitución “modelo cubano” y fue derrotada. Después de derrotado, el gobierno ha dicho “no importa que nos hayan derrotado, igual vamos a llevarla a cabo”, y todas las leyes van en esa dirección.
Pero Hugo Chávez mantiene su popularidad...
Bueno, Chávez llegó a tener apoyo de casi tres cuartas partes de la población. Después de 11 años en el gobierno y tras una gestión tan mala, podríamos decir que su popularidad es bastante alta. Debemos hablar de un 25% de eso que llaman “chavismo duro”, y de 35% a 40% de apoyo personal a él.
¿La población apoya el proceso político?
A la pregunta “qué opina usted sobre la propiedad privada, sobre las políticas de seguridad, sobre la agresión a la empresa privada”, en todos esos temas el 80% está en desacuerdo con el presidente, con el modelo cubano y con la estatización, pero en relación a la adhesión al presidente, hablando en cifras limpias, habría una relación 60 - 40 a favor de la oposición, aunque las elecciones no serán limpias porque el árbitro no es imparcial… La intención del presidente es seguir en el poder hasta el 2030.
Poniendo el caso venezolano en contexto, ¿usted cree que hay un resurgimiento del populismo en Latinoamérica?
Sí, sí lo hay, yo creo que eso es lamentable porque el populismo levanta una ilusión y no tiene una política para responder a esa ilusión. Normalmente utiliza un sentimiento y un resentimiento. En América Latina hay grandes agravios sociales, hay deuda social en todos los países. En nuestros países hacen falta políticas democráticas sociales vigorosas. Por esta ausencia la gente se busca un mesías, y Chávez dice “yo soy el pueblo, yo encarno el pueblo, lo que yo decido es decisión del pueblo que yo encarno”, juega con eso y con ser la encarnación de Bolívar en Venezuela, como un símbolo viviente.
Y cambian las reglas...
Los gobiernos totalitarios cambian las reglas del juego para perpetuarse en el poder, lo hicieron en Venezuela, lo hicieron en Nicaragua, lo quieren hacer ahora en Argentina y ciertamente me parece que Bolivia tiene también esas características.
“Manejan el siglo XXI con promesas del siglo XIX”
El sociólogo argentino Ernesto Laclau sostiene que los populismos no son necesariamente malos. ¿Comparte esta opinión?
Eso es correcto, los populismos no son necesariamente malos, pero los populismos latinoamericanos son particulares, hay que medirlos en los resultados. Yo veo que los populismos latinoamericanos son manipulaciones que tratan de manejar el siglo XXI con palabras y promesas del siglo XIX.
¿Por qué es nocivo el populismo en la región?
El populismo es una manipulación del sentimiento popular con respuestas ficticias que a la vuelta de la esquina se demuestra que no responden a nada. Creo que maneja las utopías, los sentimientos, a veces los sentimientos religiosos, que es manipulador y que juega con los agravios, las aspiraciones y las esperanzas legítimas. No se resuelven los agravios de hace 500 años tumbando una estatua de Cristóbal Colón.








