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15 julio, 2019

[Artículo RPP] Rossana Mendoza: Los jóvenes a la obra ¿Y los adultos?

Muchos jóvenes en diferentes partes del mundo exigen justicia, rechazan la corrupción, el abuso, la explotación y la violencia. Sus luchas pretenden configurar otra forma de vivir la vida en armonía. Los adultos debiéramos contagiarnos de su pasión por un mundo mejor.

Me ha tocado estas semanas estar aprendiendo en la vecina Ecuador. Me encuentro con gente sabia y generosa cuyas culturas ancestrales vibran y expresan el deseo del buen vivir. Aunque muchos son críticos al Correísmo, no quieren retroceder en lo conquistado en su constitución del 2008 que reconoce el sumak kawsay y los derechos de la naturaleza, aunque no se hayan plasmado en la realidad. El camino hacia otra forma de vivir la vida, en comunidad y en armonía sigue siendo un fuerte anhelo, en particular en los jóvenes y en los movimientos indígenas.

Un reciente encuentro de estudiantes de 17 universidades ecuatorianas de todo el país emite el mensaje de reconstruir el movimiento estudiantil y hacer frente a los cambios que se avecinan con el actual gobierno, al que consideran una amenaza a los derechos conquistados. El encuentro planteó una agenda en torno a tres ejes: democracia, feminismo y trabajo. Aspiran a ser un verdadero cogobierno universitario que democratice las decisiones en la universidad; quieren hacerle alto a la violencia y el acoso que viven las mujeres y jóvenes LGTBI al interior de las universidades; que las instituciones y empresas donde realizan sus prácticas dejen de explotarlos; que la universidad se vincule efectivamente a la sociedad en perspectiva de contribuir a la transformación, pero también de asegurarles empleo digno.

Una vez más emerge en las juventudes ecuatorianas la clara conciencia que no reconstruirán el movimiento estudiantil solos, que deben unirse en torno a una agenda clara, que sus luchas no son aisladas y que asumen una responsabilidad para con las generaciones que vienen y para con su país. No importa si son de universidades públicas o privadas, de la capital o de las provincias, son conscientes que la universidad tiene que transformarse y que merecen la mejor preparación para hacer posible sus sueños.

Esas voces juveniles, como en cualquier otra latitud son denunciantes, exigen, proponen y reclaman con justicia el lugar que les corresponde por ser millones y fuerza vital para hacer posible los cambios. Rechazan la corrupción, el abuso, la violencia, la explotación y la desigualdad; quieren otro mundo posible. ¿Qué nos corresponde hacer a la sociedad adulta? Lejos de asumir que la lucha les toca solo a los jóvenes por ser un designio generacional, considero que nos corresponde en primer lugar respetar a las y los jóvenes, niños y niñas, escucharlos y, por qué no, dejarnos tocar por esa pasión en las pequeñas y grandes luchas que emprenden, porque son los más auténticos actos del ser político.

La plaga de la despolitización se ha extendido, toma nuestro cerebro e inhibe nuestra capacidad de acción, nos lleva al ensimismamiento, a concentrarnos en asegurar el sustento propio y aislarnos de los demás. Es el impacto de un modelo letal, que nos convierte en pobres individuos sin sentido de colectividad. Los jóvenes se resisten, tienen el antídoto y enfrentarán la plaga con valentía.

Lea la columna de la autora todos los viernes en RPP.pe

Sobre el autor:

Rossana Mendoza Zapata 

Docente de la Escuela de Educación de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya

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