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19 agosto, 2022

[Artículo RPP] Alonso Cárdenas: ¿Cuáles son los factores que propician las guerras civiles?

Nuestro sistema político está mucho más cerca de una anocracia que de una democracia. La clase política nacional ha sido incapaz de sostener un debate ideológico, y ha optado por una confrontación mucho más tribal. Analicemos cuáles son las características que generan una situación peligrosa.

David Singer y Melvin Small en su obra clásica The Wages of War del año 1972, señalan que una guerra civil debe reunir al menos cuatro (04) características: primero, que una de las partes sea el gobierno nacional; segundo, los bandos involucrados deben tener la capacidad de ocasionar un daño grave o severo al otro; tercero, deben existir acciones militares que impliquen muertes de civiles y/o de los miembros de las fuerzas armadas; y cuarto, la guerra debe ocurrir dentro de las fronteras de un Estado, siendo los antagonistas principales ciudadanos del mismo.

Bárbara Walter, politóloga e investigadora de la Universidad de California en San Diego, ha estudiado las guerras civiles alrededor del mundo, desde Yugoslavia hasta Siria o Irak, y ha identificado una tipología o los patrones más frecuentes que derivan en un escenario de violencia bélica al interior de un país determinado. Walter argumenta en su nuevo libro How civil wars start que Estados Unidos está más cerca de una guerra civil de lo que la mayoría quisiera creer.

De acuerdo con dicha autora destacan tres (03) factores clave que presagian el advenimiento de una guerra civil. El primero y probablemente más relevante es la “anocracia”. En Ciencia Política se entiende a la anocracia como un sistema de gobierno que combina altos niveles de inestabilidad e ineficacia, bajo un mantra que conjuga rasgos y prácticas autoritarias y pseudodemocráticas de manera incoherente. En las anocracias es muy frecuente identificar cambios abruptos en los liderazgos y en la agenda política del gobierno. De acuerdo con el Center for Systemic Peace (2014), las anocracias son altamente proclives al estallido de un conflicto armado.

El segundo elemento es lo que citada académica denomina como “faccionalismo”, es decir un aspecto específico de la polarización política. Para explicar este punto Walter apunta que en los amaneceres del siglo XX las guerras civiles se libraban bajo criterios de ideología o clase, por ejemplo la Revolución Rusa de 1917 y la Revolución China acaecida una década después. No obstante, con la caída de los imperios coloniales después de la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de las guerras civiles estallan por justificaciones étnicas y religiosas. Sobre este punto Walter arguye que los países están muy cerca del abismo si su sistema político expresa divisiones étnicas, religiosas o raciales en lugar de confrontación ideológica.

El tercer aspecto hace referencia al concepto de “degradación”, vale decir la pérdida de estatus del grupo dominante en una sociedad. Sobre este punto Walter aclara que esto va más allá de una derrota política, ya que el grupo hegemónico percibe un “cambio de estatus”. La degradación aplica a todo tipo de grupos, ricos o pobres, blancos o negros, musulmanes o cristianos.

Finalmente, Walter identifica a las redes sociales como un “acelerador” de guerras civiles, ya que se han vuelto espacios sin control ni regulación donde grupos radicalizados vierten contenidos de odio que agravan las categorías de “faccionalismo” y “degradación”. En relación con este punto las noticias falsas o “fake news” juegan un rol preponderante.

A manera de conclusión, considero que en análisis hecho por la profesora Bárbara Walter puede dejar importantes lecciones para el Perú. La primera es que por sus características y debilidades, nuestro sistema político está mucho más cerca de una anocracia que de una democracia propiamente dicha. La segunda es que la clase política nacional ha sido incapaz de sostener un debate ideológico, y ha optado por una confrontación mucho más tribal; y tercero, es claro que las grupos dominantes perciben una pérdida de poder ante actores históricamente excluidos. Al no haber canales institucionales consolidados, esa situación se torna sumo peligrosa.

Lea la columna del autor todos los viernes en Rpp.pe 

Sobre el autor:

Alonso Cárdenas

Docente de la carrera de Ciencia Política de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya

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