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12 julio, 2022

[Artículo RPP] Soledad Escalante: La locura de Nietzsche

¿Qué ideas se albergan al interior de un cráneo demencial? En el pensamiento filosófico, los dioses Apolo y Dioniso simbolizan los extremos de la forma como el ser humano conoce la Physis. Sin embargo, hay un instante en el cual la razón apolínea se trastoca en un arrebato intuitivo, las dos caras de Apolo. La bipolaridad en función de una forma otra del entendimiento

En la historia de las ideas en filosofía, la locura es un tópico de desarrollo inevitable; y para quien ejerce la filosofía, una inquietud constante. ¿Qué contenido presenta un rapto de locura? Ésta es un momento inicial, la demencia es ya el desenlace final. Estrictamente, la locura es, pues, la enfermedad del cerebro, razón por la cual una función es alterada, o trastornada. Quizá el método del psicoanálisis, al indicar el medular conflicto entre la realidad y el deseo, sea la rama de la ciencia de la psicología, que ha desarrollado más profusamente el estudio de la psicosis de la mente. Creo que si fuésemos fuertemente kantianos, es porque se advierte que existir cómo dementes es un posible lógico resultado de las leyes connaturales de la mente.

En una noche de febrero de 1889, narra la historiografía, Friedrich Nietzsche corre a abrazar el cuello de un caballo, que venía siendo azotado por un chófer. El filósofo se quedó ahí, doliéndose con el animal, hasta desfallecer en llanto. Por esos días, la redacción de la Voluntad de poder (Der Wille zur Macht) estaba en marcha, aunque queda inconclusa. A partir de ese año, se agudiza clínicamente el estado de Nietzsche. Ya había ocurrido el rompimiento de su amistad con Wagner (1878), ya había experimentado el amor y el desengaño con Lou Salomé (1881-1882). Es el año de 1882 cuando redacta la Gaya Ciencia (Die fröhliche wissenschaft), cuya parábola 125, El hombre loco resulta apropiada para poder signar la posible lucidez de la locura de un filósofo, y que acaso no deja de ser la lucidez de un paciente. El poema Así habló Zaratustra (Also sprach Zarathustra) lo redacta anegado en la obsesión (1883-1884). Aquí, el juicio de la locura nos presenta quizá la más enigmática de las ideas de Nietzsche, el «eterno retorno», en el relato La visión y el enigma. La experiencia de lo eterno del tiempo no como continuidad o prolongación horizontal, sino como profundización de lo presente, es decir, a cada instante «principia la existencia».

¿Qué ideas se albergan al interior de un cráneo demencial? En el pensamiento filosófico, los dioses Apolo y Dioniso simbolizan los extremos de la forma como el ser humano conoce la Physis. Sin embargo, hay un instante en el cual la razón apolínea se trastoca en un arrebato intuitivo, las dos caras de Apolo. La bipolaridad en función de una forma otra del entendimiento. Pero no es esta una simple yuxtaposición de la psicología y la filosofía en lo referente al tratamiento de la locura. El objetivo, al parecer, es cómo conducir en la narrativa individual de una existencia racional, lo consternante de la misma existencia. Al parecer, la locura es un paso consciente. Es un demente quien sentencia, Dios ha muerto.

Desde el año de su colapso (febrero 1889), hasta su muerte (agosto 1900), el filósofo paseó su demencia en distintas clínicas; en el último tramo, al cuidado de su hermana Elizabeth Nietzsche en Weimar, recibía alguna visita. La ciencia médica quizá diagnosticaría el último estado de Nietzsche como de meningioma, pero la consolación filosófica podrá ver detrás de ella el arribo al estado del amor fati, pues en la transvaluación de todos los valores el dolor es asumido y solo quedaría danzar desnudo y cantando en honor a Dioniso.

Lea la columna de la autora en Rpp.pe

Sobre el autor:

Soledad Escalante

Directora de la Oficina de Formación Humanista y docente principal de la Facultad de Filosofía, Educación y Ciencias Humanasen la Universidad Antonio Ruiz de Montoya

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