Eder Bautista, psicólogo del Servicio de Apoyo Psicológico y Psicopedagógico (SAPP) de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM), participó en un informe de El Comercio. En su intervención, analizó el impacto de las apuestas deportivas en los jóvenes tras la fiebre del Mundial 2026.
De acuerdo con el especialista, ganar produce una intensa descarga de dopamina asociada a una sensación de placer, validación y euforia.
“El cerebro registra esta experiencia como un éxito satisfactorio y graba el circuito “apostar equivale a recompensa rápida”. Bajo esta premisa, este condicionamiento neurobiológico distorsiona la evaluación del riesgo, impulsando a la persona a buscar de inmediato una nueva inyección de dopamina", agregó.
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