Álvaro Alvarez y Diana Bances, docentes de la carrera de Psicología de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM), participaron en un informe de El Comercio. En sus intervenciones, analizaron cómo los millenials se están replanteando lo que significa formar una familia.
De acuerdo con Bances, lo que estamos presenciando no es una ruptura de los vínculos familiares, sino una redefinición de aquello que las personas consideran esencial en ellos. Así, explicó que el afecto, el cuidado mutuo y la compañía han adquirido un peso cada vez mayor frente a las estructuras tradicionales.
“En este contexto, no sorprende que una mascota pueda convertirse en familia y no por lo que representa simbólicamente, sino por lo que implica en la vida cotidiana: presencia, responsabilidad, apego y pertenencia", sostuvo la psicóloga UARM.
En esa línea, Alvarez indicó que el vínculo con una mascota activa dimensiones importantes del cuidado: alimentar, proteger, acompañar, jugar y responder a las necesidades de otro ser vivo. Básicamente, esto permite ejercer responsabilidad y canalizar el afecto.
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