Stefanny de la Cruz, docente de la carrera de Psicología de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM), participó en un informe de El Comercio. Durante su intervención, analizó cómo afrontar una infidelidad y las claves para gestionar las emociones que surgen tras esta experiencia.
Según la especialista, cuando las emociones están muy fuertes, es más difícil pensar con claridad, evaluar opciones y medir las consecuencias de nuestras decisiones. Por eso, recomendó no tomar decisiones apresuradas tras una infidelidad, sino darse un tiempo para procesar lo ocurrido y decidir con mayor calma.
“Cuando la activación emocional es muy elevada, disminuye temporalmente la capacidad para organizar la información, considerar alternativas y anticipar las consecuencias de lo que hacemos. Por eso, posponer una decisión no significa minimizar la infidelidad, sino darse mejores condiciones para decidir sin que el impacto del momento marque completamente el rumbo”, agregó.
En esa línea, la psicóloga UARM explicó que confrontar no siempre significa conversar de manera saludable. Cuando las emociones están muy intensas, es fácil reaccionar con acusaciones, preguntas constantes, respuestas defensivas o palabras hirientes que pueden empeorar el conflicto.
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