Ante el debate sobre los nuevos lineamientos de disciplina escolar, Elena Saona, docente de la carrera de Psicología de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM), señaló que no todas las conductas disruptivas responden a una decisión deliberada de desobedecer. Detrás de ellas pueden existir situaciones de estrés, ansiedad, violencia familiar, experiencias traumáticas o dificultades de aprendizaje.
“Antes de etiquetar o patologizar una conducta hay que comprender el contexto”, resaltó la especialista. En ese sentido, explicó que, antes de aplicar una sanción, es necesario evaluar tres aspectos: la frecuencia del comportamiento, su impacto en los demás y el grado de conciencia del estudiante sobre sus acciones.
Saona también destacó la importancia de que los docentes consulten con el equipo psicopedagógico para identificar las posibles causas de estas conductas y determinar si corresponde aplicar una medida disciplinaria, flexibilizar la norma, ofrecer apoyos o derivar al estudiante a un especialista.
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