Álvaro Álvarez, docente de la carrera de Psicología de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM), participó en un informe de El Comercio. En su intervención, analizó las dinámicas de parejas actuales, que muchas veces eligen dormir en habitaciones separadas.
El especialista indicó que la creciente valoración de la autonomía personal, una mayor conciencia sobre la salud emocional, el incremento de las separaciones y las segundas uniones, junto con factores económicos como el alto costo de la vivienda y las exigencias laborales, han llevado a muchas parejas a replantear la forma en que construyen su vida en común.
“La intimidad y la complicidad no depende únicamente de dormir bajo el mismo techo. Depende de sentirse visto, elegido y acompañado. Al final, una pareja funciona cuando ambos pueden convertirse en una base segura desde la cual apoyarse mutuamente”, detalló.
No obstante, el psicólogo UARM advirtió que existe el riesgo de confundir independencia con desconexión emocional. Una pareja sana no necesita compartir absolutamente todo, pero tampoco puede funcionar como dos personas que solo se encuentran cuando todo va bien.
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