Eder Bautista, psicólogo del Servicio del Apoyo Psicológico y Psicopedagógico (SAPP), y Diego Portillo, docente de la carrera de Psicología de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM) participaron en un informe de El Comercio. En su intervención, analizaron las habilidades socioemocionales en los niños en torno al intercambio de figuritas del Mundial 2026.
Para Portillo, la fuerza de esta actividad radica en que transforma una pasión infantil en una experiencia social concreta, dado que cada figurita repetida abre una conversación, una negociación o un intercambio.
“Los niños aprenden a pedir, ofrecer, compartir y aceptar que no siempre obtendrán lo que quieren. También descubren cómo manejar pequeñas frustraciones cuando la figurita esperada no aparece y cómo celebrar cada avance cuando finalmente consiguen la que les faltaba “, agregó.
En tanto, Eder Bautista señaló que los padres deben acompañar estas dinámicas sin intervenir en exceso, permitiendo que los niños desarrollen autonomía, negociación y resolución de conflictos en un entorno seguro.
“Es necesario establecer reglas claras y saludables basadas en el respeto (como “no presionar al otro” y “respetar el derecho a decir que no”), en lugar de intentar controlar cada pequeño detalle. Incluso si un niño propone un intercambio que parece claramente injusto, es fundamental no etiquetarlo como “aprovechado”. Es mucho más educativo invitarlo a reflexionar con una pregunta empática: “¿Cómo te sentirías tú si te hicieran ese cambio?”. Así, el sentido de justicia se construye desde adentro”, subrayó.
Puedes leer el informe completo aquí.
