María Vittoria Passaro, docente de Psicología de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM), explicó en El Comercio cómo las expectativas sobre el cuerpo durante el verano pueden condicionar las decisiones relacionadas con la alimentación. La psicóloga señaló que la presión por alcanzar determinados estándares físicos puede influir en la forma en que las personas viven el consumo de alimentos como el tradicional turrón de Doña Pepa.
Passaro enfatizó que disfrutar ocasionalmente de este dulce no define los hábitos de salud de una persona. En ese sentido, destacó la importancia de tomar decisiones alimentarias con consciencia, sin culpa y conectando con el placer del momento. Su reflexión invita a considerar cómo las expectativas sobre la apariencia física pueden influir en la relación cotidiana con la comida.
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