Catalina Hidalgo, docente de la carrera de Psicología de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM), explicó en El Comercio por qué la expectativa previa a un concierto puede convertirse en una fuente de motivación y entusiasmo. La especialista señaló que prepararse para un espectáculo no significa únicamente esperar, sino también organizar las actividades cotidianas y generar espacios para el disfrute personal.
Hidalgo indicó que, después del concierto, puede ser necesario encontrar nuevas motivaciones en las actividades diarias para recuperar el sentido que organizaba la rutina. Asimismo, destacó que el impacto emocional depende del significado personal de la experiencia y de lo que representa para cada persona. En ese sentido, recomendó reconocer qué aspectos fueron más significativos para integrar lo vivido a la vida cotidiana y construir nuevas metas que mantengan la ilusión.
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