Víctor Casallo, jefe del Departamento de Filosofía y Teología de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM), explicó en El Comercio cómo las experiencias compartidas, como los conciertos y las celebraciones religiosas, fortalecen los vínculos entre las personas. Señaló que cantar o celebrar en comunidad va más allá de coincidir en un mismo espacio: permite compartir una experiencia que involucra la voz, los gestos y el cuerpo.
“Nos hacemos uno con la canción o el ritual”, afirmó Casallo, al explicar cómo las personas expresan colectivamente aquello que les gusta y las convoca. Casallo destacó que, en las experiencias de fe, los creyentes orientan su atención, desde la voz, el cuerpo y la mente, hacia una presencia central y compartida. Estas prácticas permiten vivir una experiencia común que refuerza la conexión entre quienes participan.
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