Alejandra Horna y Emely Silverio, docentes de la carrera de Psicología de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM), participaron en un informe de El Comercio. En sus intervenciones, analizaron el impacto que tienen las expectativas de éxito de los padres sobre la relación emocional que construyen con sus hijos.
De acuerdo con Horna, estas situaciones ocurren debido a que la sociedad tiende a medir el éxito por lo que se ve: los logros, el dinero y el reconocimiento. Asimismo, indicó que, cuando el resultado es extraordinario, suelen justificar sus acciones aun cuando puede ser perjudiciales.
“Desde muy pequeños aprendieron a vincular su valor personal con sus logros. Y cuando el afecto se condiciona al rendimiento, el éxito nunca alcanza para llenar el vacío emocional, porque lo que realmente buscan no es el reconocimiento en sí, sino la certeza de que son merecedores de amor”, sostuvo.
En esa línea, Silverio indicó que muchas veces para sobrevivir en un entorno donde hay que ser fuerte, exitoso y no defraudar, el niño suele aprender a esconder ciertas emociones, por lo que el miedo, la tristeza y la rabia dejan de tener espacio. “Entonces sonríe cuando está asustado, aparenta seguridad cuando se siente insuficiente y sigue avanzando cuando en realidad necesita detenerse”, agregó.
Puedes leer el informe completo aquí.
