Ana Claudia Reinoso, coordinadora de Historia y Sociedad de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM), explicó en una entrevista con El Comercio el valor histórico y ciudadano de los monumentos dedicados a Miguel Grau. Señaló que estos espacios cumplen una doble función: preservar la memoria de personajes que marcaron la historia del país y propiciar encuentros entre la ciudadanía y su pasado.
En el caso del primer monumento a Grau, inaugurado en el Callao en 1897, destacó que su construcción se produjo en un contexto de reconstrucción nacional tras la Guerra del Pacífico. Asimismo, resaltó que estas representaciones tienen una función educativa, pues permiten transmitir valores y recordar las acciones que contribuyeron a forjar la nación peruana.