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6 marzo, 2020

[Artículo] Alonso Cárdenas: Cáncer, asbesto y derechos humanos

      El asbesto o amianto es el nombre de un grupo de minerales fibrosos de origen natural que se utilizan en varios productos, como el material de construcción y los frenos de automóvil, con el fin de resistir al calor y la corrosión. Para la OMS, todas las formas de asbesto son cancerígenas y ha advertido reiteradamente los terribles daños que produce en la salud (cáncer de pulmón, pleural y peritoneal). El asbesto es particularmente agresivo con las mujeres, por los altos índice de cáncer de ovario que genera.

De acuerdo con la OMS en el mundo hay unos 125 millones de personas expuestas al asbesto en el lugar de trabajo. Se calcula que la mitad de las muertes por cáncer de origen laboral son causadas por el asbesto. La OMS y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) calcularon que anualmente mueren unas 107 000 personas debido a la exposición al asbesto por motivos profesionales. Sin embargo, la cifra podría ser mucho mayor. La Declaración de Dresde del 2004 indicó que “el asbesto permanece como el tóxico cancerígeno N.°1 en el mundo del trabajo.”

En 1986 entró en vigor el Convenio 162 de la OIT sobre el asbesto que señala que cada legislación nacional deberá prescribir las medidas para prevenir y controlar los riesgos para la salud debidos a la exposición profesional al asbesto. Es por ello la importancia de que el Perú ratifique este convenio. En el Perú, en febrero del 2011, se promulgó la ley 29662 que prohíbe el asbesto anfíbol y regula el uso del asbesto crisotilo. Dicha ley fue reglamentada el 4 de octubre del 2014 por Decreto Supremo Nº 028-2014-SA

Dinamarca fue el primer país en prohibir el uso de asbesto en 1972. Para los investigadores Accinelli y López, actualmente son 54 los países en los que se tiene alguna reglamentación sobre su uso, siendo la mayoría de ellos europeos. En América Latina solo Argentina, Chile y Uruguay tienen algún tipo de legislación sobre la exportación e importación de asbesto.

Solo el 2005, ingresaron al Perú unas 876 518 toneladas de asbesto. Es importante señalar que, de acuerdo con DIGESA, durante siete décadas el ingreso al país de este mineral se produjo sin ningún tipo de supervisión o vigilancia. Por lo que, existe un amplio sector de la población que está todavía expuesto a un enorme riesgo.

Muchos de nosotros podemos estar expuestos al asbesto en nuestro centro de trabajo, lo cual vulnera nuestros derechos humanos desde todo punto de vista. Es prioritario que todas las instituciones, tanto públicas como privadas, implementen las recomendaciones de la OMS, las cuales versan sobre el desarrollo de una estrategia integral nacional para la eliminación de las enfermedades relacionadas con el asbesto. Esta estrategia incluye el establecimiento de perfiles y marcos institucionales, campañas de sensibilización y creación de capacidades para abordar estas patologías.

 

Artículo publicado en el Diario Oficial El Peruano el 5/03/2020

Sobre el autor:

Alonso Cárdenas

Docente de la carrera de Ciencia Política de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya

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