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31 mayo, 2019

[Artículo] Docencia e investigación: binomio indivisible

        Si bien la docencia es la actividad más evidente que realiza la Universidad, como depositaria de conocimientos y trasmisora del bagaje cultural y científico que ha ido acumulando la humanidad desde tiempos remotos, si se conformase solo con dicha actividad sería infiel a su función de generadora de conocimientos y líder en la promoción de la innovación. Quedaría, así, tristemente relegada a la repetición de recetas cada día más desfasadas.

La investigación y la enseñanza no son excluyentes sino complementarias. Forman un binomio indivisible que coadyuva al logro de una educación universitaria de calidad que garantiza una mejor prospectiva para las nuevas generaciones de profesionales. Ello se explica porque la producción del nuevo conocimiento (investigación científica) y la comunicación del mismo (docencia), interactúan potenciándose mutua y positivamente.

Son numerosos los estudios que sostienen el importante vínculo entre investigación y docencia, destacando el de García, Georgantzis, Martin y Perez (2015), en donde la mayor producción investigadora está asociada con la mejora de la calidad de la docencia. Así, se encuentra que son los profesores que investigan los que tienen mejores criterios para elegir qué temas abordar en las asignaturas que imparten y también mayor garantía de éxito en las tesis que asesoran.

Por eso, es imprescindible que el profesorado universitario no solamente posea competencias para la docencia, sino también para investigar y para enseñar herramientas de investigación a sus estudiantes, tal como lo sostiene la nueva Ley Universitaria 30220 (art. 100). Igualmente, la investigación que se desarrolla en la Universidad debe estar enmarcada en una formación ética que propicie la mejora integral del hombre y del entorno social en el que vive.

Lamentablemente, de acuerdo con Almidón (2014), el rol que cumple el profesorado universitario en la investigación científica en el Perú es limitado debido a que la Universidad es concebida fundamentalmente como formadora de profesionales y no como institución productora de ciencia, tecnología e innovación. Ello podría explicar por qué las universidades peruanas no tienen la cantidad y calidad de producción científica que los tiempos actuales demandan.

En el Scimago Institutions Rankings (SIR, 2019) únicamente cinco universidades peruanas lograron superar el umbral de cien publicaciones científicas anuales indizadas en la base de datos Scopus. Sin embargo, el panorama es alentador porque, como sostiene Masías (2018), exsuperintendente de la Sunedu, la universidad peruana está esforzándose y avanzando por la senda adecuada para mejorar sus capacidades para la investigación, lo cual otorgará rigor y sentido a la docencia. Lo que nunca podemos olvidar es que una Universidad que no investiga, no es Universidad (Balluerka, 2018).

Artículo publicado en el Diario Oficial en El Peruano el 31/05/2019  

Sobre el autor:

Milagros Gonzales

Docente de la Escuela de Educación de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya

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