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18 julio, 2019

[Artículo] Isabel Berganza: Migración venezolana y procesos de integración

Perú se ha convertido en el país con mayor número de solicitudes de asilo de personas venezolanas a nivel mundial. Ello hace necesario analizar la forma en que la comunidad venezolana se viene insertando en Perú con el fin de promover que el proceso sea positivo. Más considerando que Perú, durante décadas, fue un país emisor de migrantes y los flujos actuales de población venezolana constituyen un desafío de grandes proporciones.

Desde la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, junto con las ONG Lutheran World Relief y Encuentros SJS, realizamos una investigación sobre los procesos de integración de las personas venezolanas. Se analizaron cuatro dimensiones: estructural (áreas de educación, salud, ciudadanía, trabajo), social, cultural e identidad. Los testimonios recogidos revelan que vienen soportando unas duras condiciones de trabajo, el desmejoramiento de su salud, pero también que existe una percepción positiva entre las personas venezolanas sobre la acogida en Perú.

Para describir los resultados expondremos un caso, el de María y Juan, un matrimonio venezolano que, junto a su hijo de 7 años, se vieron forzados a salir de su país. Llegaron a pie y se asentaron en Los Olivos, en un departamento compartido con otras cuatro personas venezolanas. Comenzaron su proceso de regularización migratoria y, aunque valoran el esfuerzo realizado por el Estado peruano para facilitar su llegada, saben que el trámite demorará. Además, les ha supuesto un costo extra que les ha impedido enviar remesas en los primeros meses.

No han tenido problema para encontrar trabajo. Juan trabaja de manera informal de camarero doce horas al día por el salario mínimo. María se ha autoempleado vendiendo café en un mercado. Esto le permite cuidar, o por lo menos estar con su hijo. Al haber llegado con el año escolar avanzado, no lo ha podido matricular.

No tienen seguro médico, así que esperan no enfermarse. Se relacionan fundamentalmente con personas de su nacionalidad, aunque ambos han encontrado a peruanos que les han apoyado. También han experimentado discriminación y mal trato. Además, María ha vivido situaciones de acoso callejero debido a la hipersexualización de las mujeres migrantes en Perú.

Nunca pensaron en tener que emigrar. Recuerdan con dolor su vida pasada en Venezuela, cuando María se desempeñaba como contadora y Juan trabajaba de periodista. Además, saben, que deben enviar remesas para que sus padres accedan a medicamentos y alimentos de primera necesidad. Por ello, aunque agradecen las oportunidades que les da Perú, los sentimientos de tristeza y cansancio son comunes.

A través de este ejemplo evidenciamos que los procesos de integración, con sus luces y sombras, son un enorme desafío para la población migrante, la sociedad peruana y el Estado. Esperemos que la memoria histórica y la situación de tantas personas peruanas emigrantes ayuden a que estos procesos sean positivos y no marcados por la xenofobia.

 

Artículo publicado en el Diario Oficial El Peruano el 18/07/2019

Sobre el autor:

Isabel Berganza

Vicerrectora académica de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya

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