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8 mayo, 2018

[Artículo] La culpa la tiene el otro

        El expresidente de la república Pero Pablo Kuczynski presentó, el 21 de marzo, su carta de renuncia en la que responsabiliza de su decisión al clima de ingobernabilidad que fue causado por “la constante obstaculización y ataques” de los que ha sido víctima por parte de la mayoría del congreso.  En respuesta a esta carta el Congreso, mediante la resolución legislativa 008-2017-2018-CR, señaló en la aceptación de la renuncia que “Rechaza los hechos y calificativos que el señor Pedro Pablo Kuczynski Godard expresa en su carta de renuncia, puesto que no admite que la crisis política actual que lo ha conducido a renunciar es consecuencia de actos indebidos en los que el propio Presidente ha incurrido…”.  De este modo, de acuerdo a Kuczynski, la culpa es del congreso y, de acuerdo al congreso, la culpa es de PPK.

Este ejemplo no representa un hecho aislado sino una dinámica constante en nuestro panorama político donde la culpa siempre la tiene el otro.

Nos preguntamos ¿Porque existe, en la política, una tendencia a negar la responsabilidad y que rol podemos tener nosotros como ciudadanos en todo ello?

¿Por qué no se reconoce la culpa en la política?

En primer lugar, el tema en cuestión puede tener vínculos con hechos judiciales y por tanto, el reconocimiento de algunas responsabilidades puede tener fuertes repercusiones legales.  Es evidente que muchas veces opera una lógica de este tipo, pero no es lógico pensar que esta ópera siempre o que sea la única.  Vich (2002) nos recuerda que construir narrativas que descalifican al otro es una estrategia de control habitual en diversos medios.  Observamos nosotros que cuando se niega una cierta responsabilidad esta suele también ser proyectada hacia otros. Así mientras en su carta PPK niega su responsabilidad en el problema adjudica la culpa al congreso y en su respuesta el congreso sigue la misma lógica culpando a PPK y exculpándose ellos.  Así se construye una narrativa del adversario, como el corrupto o como el obstruccionista, con el fin de desprestigiarlo.  Goffman (1959) muestra como al construir una narrativa tal, no solo se genera un discurso sobre el otro, también se realiza una presentación de uno mismo con ciertas características.   Así el congreso pretende señalar la corrupción en PPK y a la par erguirse ellos como defensores de la ética mientras PPK pretende señalar al congreso como obstruccionista mientras se muestra como un sujeto con deseo de aportar pero víctima de los impedimentos de otros “déjenme trabajar”.

De otro lado, no es plausible que todo sea una estrategia (ya sea calculada conscientemente o de manera automática).  Puede haber también políticos que actúen con sinceridad y sin embargo nieguen sus responsabilidades.  Esta aparente contradicción responde a una lógica develada por el psicoanálisis.  Cuando el sujeto realiza una conducta que considera reprochable entra en conflicto consigo mismo.  Si la reconoce conscientemente lo invadirán sentimientos negativos. Estos, aunque usualmente llevan al sujeto a tratar de no repetir los actos muchas veces dan un resultado contra producente.

 

Lean el artículo completo en la Revista Ideele N° 279

Sobre el autor:

Miguel Flores Galindo 

Director de la Escuela de Psicología de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya

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