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6 febrero, 2018

[Artículo] ¿Por qué el país necesita maestrías en Ciencias Humanas y Ciencias Sociales?

            Para contestar a esta pregunta, tal vez debamos comenzar por mencionar el porqué, en líneas generales, se estudia una maestría. Más allá de los muy atendibles motivos de asegurar la empleabilidad y los posibles ascensos laborales, una maestría se estudia para adquirir nuevas competencias o profundizar en las que se dominan, es decir, se estudia para ser mejor. Para ser mejor intelectualmente, profesionalmente y personalmente. Se estudia una maestría para ir más allá de los conocimientos que se tienen, y así desafiarse y retarse permanentemente.

Pero, con una maestría en ciencias humanas o en ciencias sociales se avanza un paso más porque salimos de la óptica individual para entrar en estrecha relación con el mundo que nos rodea. Nos entrenamos en el discernimiento, en el diálogo abierto con los otros, con esas otras formas de concebir el mundo y constituir proyectos en común. Al mismo tiempo, recibimos las herramientas para el desarrollo de competencias profesionales al servicio de necesidades que identificamos como urgentes en nuestro país.

Las competencias humanistas y de ciencias sociales apuntan a tener profesionales conscientes y comprometidos con la realidad a la que se enfrentan, una cada vez más afectada por una crisis de ciudadanía y terriblemente afectada por el mal de la corrupción, que impide el crecimiento real, es decir, el desarrollo.

El Perú no necesita más profesionales con visiones reductivas y simplistas de la realidad. De mira al Bicentenario, debemos poner las bases para obtener un país con mayores oportunidades y menor desigualdad. Ante esta realidad, hoy más que nunca, es imperativo que desde las instituciones educativas se forme profesionales competentes que también destaquen por su ética e interés genuino por el otro.

El Perú y su incipiente democracia necesitan una sociedad civil fuerte, proactiva, y articulada, capaz de generar diálogo entre las diversas voces existentes, valorándolas a cada una. En este diálogo, los profesionales que se hayan especializado en estudios de posgrado en humanidades y en ciencias sociales, son piezas importantísimas pues serán los puentes. Ellos estarán entrenados para enfrentarse a esos problemas de suyo complejos propiamente humanos y sociales, bien sea desde las políticas educativas, la gerencia pública, la creación artística, la gestión cultural o la reflexión psicológica o filosófica.

Y, claro, quienes se gradúen de este tipo de maestrías, además de quedar expeditos para ejercer en el campo, podrán también acercarse a la generación del conocimiento, a la investigación académica, que es una de las razones de ser de la institución universitaria.

Sobre el autor:

Dr. Joseph Dager

Historiador y profesor ordinario de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya

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