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25 enero, 2019

[Artículo RPP] Una biblioteca para Asacasi llaqta

La educación secundaria en nuestras comunidades rurales es deficiente, lo es y lo seguirá siendo mientras no se fortalezca a nuestros maestros y directores.  Sebastián Oscco, estudiante de EIB gracias al Programa Beca 18, consciente de las brechas, se ha propuesto que todo niño en su comunidad lea, así nació el proyecto “Biblioteca para Asacasi”.

El Centro Poblado Asacasi pertenece al distrito de Tambobamba, provincia Cotabambas- Apurímac, muy cerca de la mina Las Bambas con yacimientos de cobre, oro y plata. La mayor parte del territorio apurimeño descansa sobre minerales, pero también cuenta con una variada y maravillosa fauna y flora que hacen posible la vida de los pueblos en valles y montañas.

Asacasi se ubica a 3300 msnm y a 40 minutos de Tambobamba (capital de la provincia). Está conformado por más de 120 familias, casi todas dedicadas a la agricultura y ganadería de llamas y ovejas. Muy pocos son los pobladores que se emplean temporalmente en algunos servicios vinculados a la minería, la mayoría le apuesta a la tierra y otros como Sebastián Oscco se prepara profesionalmente para contribuir al desarrollo de su comunidad. Sebastián es uno de los cientos de jóvenes que se benefició con el Programa Beca 18 y este año concluirá su carrera de Educación Inicial Intercultural bilingüe en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya en la ciudad de Lima. Sebastián enorgullece a Asacasi, no solo porque gano la beca, sino por ser un estudiante destacado y profundamente comprometido con su pueblo.

No exagero al afirmar que la educación secundaria en nuestras comunidades rurales es deficiente, lo es y lo seguirá siendo mientras no se fortalezca a nuestros maestros y directores y se lleve adelante políticas educativas, acordes con las realidades de los pueblos, sus culturas y lenguas. Pero la educación es más que una institución educativa, educación es goce y libertad. En esta comunidad, los niños y las niñas conocen perfectamente las plantas de cada piso ecológico, saben dónde crecen, cómo crecen y sus propiedades; tejen hermosos chullos y chumpis (fajas) con iconografía única y propia del lugar; saben trabajar la paja para construir los techos, hacer canastas y sogas; confeccionan sus ropas; hacen muros de piedra; pescan con las manos; y cabalgan orgullosos a caballo. Estos conocimientos, habilidades y destrezas han sido transmitidas de generación en generación y resisten el embate de la llamada “modernidad”, pero no son valoradas cuando se trata de acceder a una universidad.

Esta realidad fue duramente sentida por estudiantes como Sebastián que enfrenta la vida universitaria con sus mejores recursos, comenta que nunca había leído un libro completo, apenas breves capítulos o resúmenes. Por eso se ha propuesto que ningún niño o joven de Asacasi se pierda la oportunidad de ampliar su mundo a partir de la lectura.

En los tiempos en que la mayoría en el Perú tiene acceso a una computadora y al internet, la lectura no es precisamente una de las aficiones favoritas de los jóvenes, y en lugares como Asacasi no hay conexión a internet salvo en algunos puntos de la carretera, por otro lado, los jóvenes no tienen equipos celulares ni computadoras. Sebastián lo sabe bien, por eso ha emprendido con apoyo de algunos amigos, el proyecto “Biblioteca para Asacasi”. La recolección fue a través de las redes y muchos nos sumamos entusiastas de solo pensar que esos libros llegarían a las manos de los niños, niñas y jóvenes, y aunque no todos alcanzarán la educación superior, podrán caminar con Borges, Tristán, Machado, Varela, Vallejo, y muchos otros grandes pensadores, mientras pastorean.

Lea la columna de la autora todos los viernes en Rpp.pe

Sobre el autor:

Rossana Mendoza Zapata 

Docente de la Escuela de Educación de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya

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