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3 septiembre, 2018

La incidencia de los jesuitas en la educación peruana como medio para el cambio social

Al retornar la Compañía de Jesús al Perú tras su exilio (1767-1878), sus miembros trabajaron arduamente para reinsertarse en el contexto peruano del siglo XIX y tomaron una serie de medidas vinculadas a la educación para impulsar cambios sociales. El presidente de la Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina y El Caribe (CPAL), Roberto Jaramillo; el delegado del sector de educación de los jesuitas en el Perú, Javier Quirós, SJ; y los historiadores Juan Miguel Espinoza y Rolando Iberico, participaron en el congreso internacional “Obreros incansables: 450 años de los jesuitas en el Perú” y expusieron la vinculación con la educación peruana, la reivindicación de derechos y sus aportes en la construcción de ciudadanía.

Juan Miguel Espinoza, del Departamento Académico de Teología de la Pontificia Universidad Católica del Perú explicó que, tras la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Medellín, el trabajo pastoral de los jesuitas se enfocó en las periferias y en su inserción en sectores populares de Lima, asumiendo la pobreza como compromiso. “La Iglesia se sentía llamada a una ‘conversión’ entendida como despojarse de su posición de privilegio y asumir un compromiso profético con la ‘liberación integral’ y la promoción humana de los oprimidos”, señaló.

Roberto Jaramillo indicó que el perfil que compone el ADN de las personas formadas por los jesuitas son: la creatividad fiel, la localidad, la reconciliación en la justicia, la pasión por el mundo y la identidad religiosa trascendental desde las fronteras de la institucionalidad. “El P. Peter Hans Kolvenbach [el 29.º superior general de la Compañía de Jesús] reclamaba que era importante crear espacios de libertad de elección a las generaciones que llegan para que puedan emprender los servicios apostólicos significativos para el futuro”, recordó.

El P. Javier Quirós, SJ, expuso que los colegios jesuitas no eran una finalidad de la compañía, sino un medio para crear importantísimos centros de cultura y de debate académico que fueron creciendo y mejorando desde la creación de su programa de estudios en 1599, la Ratio Studiorum. “Al Perú en la década 1970 llegan los colegios Fe y Alegría, y poco tiempo después la educación popular. Los jesuitas en el Perú usan la palabra ‘popular’ no solo por estar con los pobres, sino también en el sentido político de la palabra: la causa de los pobres”, relató.

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