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Facultades 19 DE FEBRERO DEL 2018

[Artículo] Educación ecológica y el papa Francisco

Milagros del Carmen Gonzales
Directora de la Escuela de Educación de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya

 

            Actualmente, para nadie es un secreto que la actividad humana indiscriminada está afectando el sistema que sostiene la vida de la Tierra. El Informe Planeta Vivo, que cada dos años publica la World Wide Fund For Nature (WWF, 2016), muestra el estado del planeta. Las inequívocas amenazas a la biodiversidad están impactando en los ecosistemas, de los cuales depende nuestra existencia.

Esta coyuntura crítica es debida fundamentalmente a nuestra insaciable, irresponsable e insostenible forma de consumir los recursos.  El Perú, lamentablemente, no es ajeno a esta realidad. La negativa huella humana se hace evidente en la polución, en la deforestación de nuestros bosques y en el despilfarro del agua. Incluso se afirma que el fenómeno de El Niño costero, que provocó pérdidas humanas y económicas el 2017, parece ser una consecuencia del cambio climático.   

Una de las más graves consecuencias del daño al ambiente es el incremento de la pobreza y la exclusión. Por eso, es una de las máximas preocupaciones del papa Francisco que, por cierto, hace muy pocas semanas nos dio el privilegio de tenerlo en nuestro país. La casa común, como él llama a nuestro planeta en su encíclica Laudato si', necesita la sinergia de toda la familia humana para el logro de un desarrollo sostenible como principio rector y garantía de un mejor futuro.    

La importancia de la educación ambiental está creciendo a pasos agigantados, justamente por el papel que cobra como pilar del ansiado desarrollo sostenible que asegure nuestro futuro en la Tierra. A principios de este año, en el marco del XXI Congreso Nacional de la AIMC (Asociación Italiana de Maestros Católicos), el sumo pontífice habló sobre la educación ecológica, pidiendo a los profesores fomentar en los niños y jóvenes una sintonía con la creación.  

En la misma línea, el papa Francisco dejó muy en claro que lo que necesitamos es una ecología integral y con ética. Por eso, recomendó alejarnos de estilos de vida incoherentes caracterizados por la máxima preocupación por los animales en extinción y la tala de árboles pero que muestran indiferencia frente a los graves problemas que sufren los ancianos, los niños o los trabajadores cuando se vulnera su derecho a un salario justo.  

Si bien el escenario actual no es alentador, nos exhortó a estar “unidos por la esperanza”. Ello nos debe motivar a trabajar juntos y sin demora por la salvación de nuestra casa común. Tal como San Francisco de Asís, el más bello modelo de los que trabajan por la ecología, el sumo pontífice nos llama a vivir en armonía con la naturaleza y a un firme compromiso con el mundo que dejamos a las nuevas generaciones. A pocas semanas de habernos visitado, solo nos queda redoblar esfuerzos para asumir el reto, ¿estamos dispuestos?